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Trastornos de la Personalidad




Definición

A estas alturas aun tenemos más preguntas que respuestas en lo relativo a los trastornos de la personalidad –como en otras muchas cosas- y no es para menos. Al fin y al cabo, comprender la personalidad humana y sus trastornos, es comprender al hombre y cómo funciona su mente. La historia de la Humanidad y del pensamiento ha intentado responder a esa pregunta desde el comienzo de los tiempos.

En primer lugar es importante aclarar la diferencia entre personalidad, personalidad anormal y trastorno de la personalidad. La personalidad y sus desviaciones son comprendidas mejor, y actualmente cuenta con un mayor apoyo empírico, como una gradación entre lo normal y lo patológico. Entendemos por personalidad el conjunto de formas de comportarse, sentir, pensar, y en suma, de relacionarse, de un individuo concreto. Es lo que le diferencia de otro. Lo diferente, lo raro, lo anormal, tiene una justificación estadística y no necesariamente conlleva patología o supone el diagnóstico de trastorno. Mientras que la presencia de un diagnóstico de trastorno de personalidad supone que, mas allá de la desviación estadística en los comportamientos normativos, el sujeto presenta dificultades adaptativas en relación al entorno familiar o social, o bien un deterioro en sus capacidades de auto cuidado (de todas ellas puede ser consciente o no).

Este planteamiento tiene gran importancia no solo por las implicaciones conceptuales, sino por la repercusión en el abordaje terapéutico y, más aun, en la relación terapéutica con el paciente. No es cuestión pues de plantear al sujeto que tiene un trastorno de personalidad que le queremos tratar para volverle a la normalidad –asunto difícil y que produce un rechazo sistemático en el paciente- más bien es cuestión de aceptar su “diferencia” y ayudarle a ver las dificultades que estas le trae. El tratamiento irá dirigido a aminorar las conductas desadaptativas que hacen sufrir al paciente y al entorno, respetando sus “peculiaridades”.

Una concepción relacional de los trastornos de la personalidad

Por otro lado, y más allá de una definición concreta de la personalidad y de sus trastornos, es necesaria la comprensión de los trastornos de personalidad como trastornos de las relaciones interpersonales. El mejor laboratorio experimental para identificar, evaluar e intervenir en un trastorno de personalidad, es la relación interpersonal que se pone en juego con el paciente. Para poder comprender en toda su profundidad y repercusión esta visión interpersonal, no queda otro remedio que cambiar de una visión unipersonal del paciente, en la que el paciente es el portador de los síntomas y el terapeuta es el que los observa, y evolucionar a otra posición con una concepción bipersonal de la salud mental y de la comprensión del paciente con trastornos de personalidad. Desde esta concepción bipersonal, el terapeuta forma parte de la díada relacional paciente-terapeuta y es en esta díada relacional, donde se van a poner en juego muchas de las manifestaciones psicopatológicas y de las características del comportamiento del paciente con un trastorno de personalidad.

Procedencia extracto de:

  • Mirapeix, C 2009: Capitulo 24: Trastornos de la personalidad, en:  MANUAL DE PSIQUIATRIA, Tomás Palomo y Miguel Ángel JIménez Arriero, ed Ene life publicidad y editores.


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