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Tipos



  • Trastorno paranoide de la personalidad:

Este tipo de pacientes presentan, tal y como figura en los criterios diagnósticos DSM, un patrón persistente de desconfianza y suspicacia  que facilita la interpretación maliciosa de las intenciones de los demás. Muestran una sensibilidad excesiva en sus relaciones y tienden a hacer interpretaciones suspicaces de manifestaciones neutrales o amistosas de los demás. Su tendencia a creer que a su alrededor existe una “conspiración contra él” les ayuda a explicar sus propias reacciones de desconfianza. Esto en parte es coherente con la descripción que un paciente paranoide puede realizar de si mismo; el tiende a verse como una persona honrada y noble, incluso inocente, con facilidad para dejarse engañar y/o manipular, pudiendo hablar de si mismo como vulnerable; por el contrario, describe a los demás como sujetos amenazantes, invasivos,  que realizan comentarios alusivos a el con suma frecuencia, considerándoles individuos entrometidos, insultantes, que con frecuencia tienden a discriminarle y manipularle, lo que le hace tener esas conductas defensivas. La proyección explica parte de sus argumentaciones y está detrás de ocasionales conductas violentas.

  • Trastorno esquizoide de Personalida:

Este trastorno, se presenta con un patrón de desconexión del sujeto de las relaciones sociales y fundamentalmente interpersonales, con un serio déficit de su capacidad de expresión emocional. Estos pacientes tienden a verse a si mismos como autosuficientes y tener la sensación de estar separados del mundo, por lo cual desarrollan un comportamiento con una marcada tendencia a la soledad. Ven a los demás como sujetos a los que no necesitan, de los que es mejor mantenerse aislado y viéndoles específicamente como potenciales intrusos que vienen a perturbar su precaria estabilidad emocional. Estas personas son introvertidas, independientes y solitarias, mostrándose a menudo, emocionalmente frías y con indiferencia hacia los demás. Suelen dar la impresión de vivir ensimismados y ausentes, pero son frecuentes sus quejas de vacío y la falta de temas de conversación.

  • Trastorno esquizotípico de Personalidad:

Las personas con este patrón de personalidad, al igual que aquellas con un patrón esquizoide, se encuentran social y emocionalmente aisladas. Llaman la atención por su aspecto externo, desaliñado y extravagante, y por su manera de pensar, con gustos por lo paranormal, la magia, etc. Los pacientes esquizotípicos tienen un patrón de comportamiento que viene marcado también por un malestar en las relaciones interpersonales, pero a su vez viene asociado a distorsiones cognitivas y/o perceptivas, con marcadas excentricidades en su comportamiento. La visión que los pacientes esquizotípicos tienen de sí mismos, es de sentirse especiales y pueden asumir el que son sujetos raros con comportamientos que no son compartidos con las demás personas, sin que esto les preocupe mucho, por su interés de mantenerse distante de ellos. Tienden a ver a los demás como sujetos normativos, robots, que no tiene ningún interés mantener ninguna relación con ellos.

  • Trastorno antisocial de Personalidad:

Las personas con un Trastorno de este tipo (en otro tiempo llamado psicopático o sociopático) son generalmente varones y muestran desprecio e insensibilidad por los derechos y los sentimientos de los demás, pudiendo explotar a otros para obtener beneficio material o gratificación personal (a diferencia de los narcisistas, que creen que son “los mejores”). Característicamente, tales personas expresan sus conflictos impulsiva e irresponsablemente, toleran mal la frustración y, a pesar del daño que causan a otros, rara vez sienten remordimientos o culpabilidad; al contrario, racionalizan cínicamente su comportamiento o culpan a otros. La frustración y el castigo raramente les ocasionan la modificación de sus conductas.


Presentan estos pacientes, un patrón persistente de abuso, violación de los derechos y utilización  del prójimo. Los pacientes antisociales tienden a verse asimismo como personas fuertes, autónomas, solitarias y con derechos a coger y usar a los demás a su placer. Tienden a ver a los demás como objetos, produciéndose una cosificación del otro, que le sume en un rol de individuo al cual se le puede explotar y que resulta vulnerable a sus manipulaciones y utilizaciones egoístas. Con frecuencia la entrevista con pacientes con este diagnóstico puede resultar fácil, pero esconde una manipulación sistemática del entrevistador para satisfacer los intereses, los que fueren, del entrevistado. La mayor prevalencia en el hombre (18) y la presencia de antecedentes de problemas conductuales en la infancia (19) son relevantes.

  • Trastorno límite de Personalidad:

Dada la importancia de este trastorno lo describiremos con más detalle en un apartado específico.

  • Trastorno histriónico de Personalidad:

Las personas con una personalidad histriónica (histérica) buscan de un modo notable llamar la atención, por lo que suelen recurrir de forma inconsciente a la exageración. Sus maneras vivamente expresivas tienen como resultado el establecer relaciones con facilidad, pero de un modo seductor, superficial e infantil; no obstante, sus comportamientos a menudo encubren su deseo de dependencia y de protección. Los pacientes con este trastorno, presentan un patrón persistente de una excesiva tendencia a la teatralidad, con comportamientos superficiales, intensas reacciones emocionales,  deseo de ser el centro de atención y manipulación los demás. Tienen una visión de si mismos como personas especiales, fascinantes, que merecen la atención de los demás. Tienden a ver a los demás como sujetos que pueden manipular para seducirles, conseguir que les admiren y que sean sujetos a los que pueden embaucar con sus maniobras finas de seducción y manipulación interpersonal.

  • Trastorno narcisista de Personalidad:

Estos pacientes presentan un patrón de grandiosidad, de necesidad de admiración de los demás y falta de empatía. Tienden a verse así mismos con derechos especiales, excepcionales, únicos, y que merecen un trato especial por parte de los demás. De manera explícita o implícita, hay una visión de sí mismos como individuos superiores y que están por encima de las reglas establecidas. Implícitamente supone que la visión que tienen de los demás es de sujetos inferiores que están a su servicio y que pueden usar y que esperan de ellos comportamientos de admiración por las características especiales que ellos presentan.

Este Trastorno busca el reconocimiento y admiración por parte de los demás, con sentimientos habituales de frustración si no lo consigue. Tiene dificultad para aceptar la crítica y para ponerse en el lugar del otro. Además, tiende a presentar fantasías de éxito y de prestigio, así como a explotar a los demás, al considerarse merecedor de un trato privilegiado.

  • Trastorno evitativo de Personalidad:
 
Estos pacientes  presentan un patrón persistente de evitación social, con sentimientos subjetivos de  incompetencia y  excesiva hipersensibilidad a la evaluación negativa por parte del otro. Estos pacientes tienden a verse a si mismos como muy vulnerables ante conductas despectivas por parte de los demás y especialmente cuando son objeto de rechazo. Se ven a si mismos como incompetentes y con serias dificultades para el desempeño de conductas sociales adaptadas. Tienden a ver a los demás como personas exigentes, criticas, orgullosas y amenazantes, en el sentido de que pueden ser aquellos que realicen el rechazo.

Las personas con esta tendencia temen que los demás les evalúen negativamente, no toleran la critica, sienten pavor ante la idea de hacer el ridículo y necesitan garantía de que los otros no le van a rechazar para establecer una relación social. Su dificultad para afrontar sus temores sociales les dificulta que aprendan a manejarlo de forma saludable, por lo que a menudo permanecen con conductas tímidas y retraídas en sus relaciones interpersonales.

Trastorno dependiente de Personalidad:
    

Los pacientes con este trastorno, presentan un patrón persistente de comportamiento sumiso, con tendencia a vinculaciones simbióticas, todo ello relacionado con una excesiva necesidad de protección y de ser cuidado. El paciente dependiente se ve asimismo como frágil, desvalido, incompetente, con múltiples carencias y necesitando la protección de figuras seguras que a su vez le hagan sentirse seguro de si mismo. Es por esto, que tienden a ver a los demás, especialmente a aquellos de quienes dependen, como personas competentes, fuertes, capaces de dar apoyo y contenerles emocionalmente
Las  personas con este tipo de Trastorno tienen miedo a la soledad y se consideran incapaces de vivir de forma autónoma. Como estrategia para defenderse de estos temores buscan que sea otra persona la que resuelva sus dificultades, pudiendo cambiar de opinión, priorizar las necesidades de los demás, etc. con tal de asegurarse la permanencia “del otro”.

Trastorno obsesivo de Personalidad:
 

Los pacientes con este trastorno presentan un patrón persistente de preocupación por el orden, con una gran tendencia al perfeccionismo y el control. Su tendencia es a verse a si mismos como responsables, competentes, intolerantes con los errores y exigentes consigo mismos y con los demás. Esto le hace ver a los demás como irresponsables, inseguros, incompetentes y con tendencia a cometer errores. Las personalidades obsesivas están muy preocupadas por el orden, la limpieza, la meticulosidad... pudiendo resultar lentos, reiterativos y poco prácticos en su funcionamiento cotidiano. Buscan mantener el control y conseguir seguridad en todo lo que hacen, con tal de prevenir el riesgo, la incertidumbre...

Procedencia, extracto de:

  1. Mirapeix, C 2009: Capitulo 24: Trastornos de la personalidad, en:  MANUAL DE PSIQUIATRIA, Tomás Palomo y Miguel Ángel JIménez Arriero, ed Ene life publicidad y editores.

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